" La civilización no dura porque a los hombres sólo les interesan los resultados de la misma: los anestésicos, los automóviles, la radio. Pero nada de lo que da la civilización es el fruto natural de un árbol endémico. Todo es resultado de un esfuerzo. Sólo se aguanta una civilización si muchos aportan su colaboración al esfuerzo. Si todos prefieren gozar el fruto, la civilización se hunde."
ORTEGA Y GASSET, José
El automóvil, tal como lo conocemos en la actualidad, fue inventado en Alemania en 1886 por Karl Benz. Poco después otros pioneros, como Gottlieb Daimler y Wilhelm Maybach presentaron a su vez sus modelos. El primer viaje largo en un automóvil lo realizó Bertha Benz en 1888, al ir de Mannheim a Pforzheim, ciudades separadas entre sí por unos 105 km. Cabe destacar que fue un hito en la automovilística antigua, dado que un automóvil de esta época tenía como velocidad máxima unos 20 km/h, gastaba muchísimo más combustible de lo que gasta ahora un vehículo a esa misma velocidad y la gasolina se compraba en farmacias, donde no estaba disponible en grandes cantidades.
En 1910, Henry Ford comenzó a producir automóviles en una cadena de montaje, sistema totalmente innovador que le permitió alcanzar cifras de fabricación hasta entonces impensables.
Los automóviles se propulsan generalmente mediante un motor de combustión interna alimentado por combustible que puede ser gasolina, gas licuado del petróleo o gasóleo que se mezcla con un comburente, normalmente el oxígeno del aire, para formar el fluido activo. El fluido activo mediante procesos termodinámicos hace mover los órganos del motor térmico.
En algunos países se utiliza biocombustibles tales como el bioetanol y el biodiésel, que se fabrican a partir de plantas como maíz, soja o caña de azúcar. Estas alternativas son criticadas por su competencia directa con las tierras de cultivo de alimentos, y por la falta de estudios de viabilidad energética.
Recientemente se ha comenzado a producir en serie automóviles con motor eléctrico. Si bien la autonomía de estos vehículos es aún limitada debido a la recarga de las baterías, en un futuro cercano el problema podría superarse. El nivel de contaminación depende de cómo se genere la electricidad utilizada.
También se ha comenzado la comercialización de automóviles híbridos, que poseen un motor de combustión interna y un motor eléctrico; este último funciona cuando el automóvil circula a poca velocidad, en algunos modelos con el otro motor apagado. Las baterías se recargan con la energía liberada al frenar el automóvil.
Otra fuente de energía para el automóvil es el hidrógeno. La combustión del hidrógeno con el oxígeno deja como único residuo vapor de agua. Hay dos métodos para aprovechar el hidrógeno, uno mediante un motor de combustión interna, el segundo mediante pilas de combustible, una tecnología actualmente cara y en pleno proceso de desarrollo. El hidrógeno normalmente se obtiene a partir de hidrocarburos mediante el procedimiento de Reformado con vapor. Podría obtenerse por medio de electrólisis del agua, pero no suele hacerse pues es un procedimiento que consume mucha energía.
También existen motores experimentales que funcionan propulsados por aire comprimido o por energía solar.

