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España es el país europeo con más víctimas mortales en accidentes de autobús de los últimos diez años según datos del estudio sobre seguridad en autocares presentado hoy en Barcelona por el RACC. Un total de 404 pasajeros murieron entre 1994 y 2004 en accidentes de autobús. Además, un 82% de los usuarios reconoció no utilizar nunca el cinturón de seguridad cuando viaja en autocar
Las estadísticas sobre accidentes de autocares ponen de manifiesto la especial agresividad de los accidentes con vuelco. En este tipo de accidentes, la superestructura se deforma lateralmente dejando asientos sin protección alguna o aplastando viajeros entre el asiento y la carrocería deformada. El diseño de la superestructura para incrementar su resistencia al vuelco, sin encarecimiento inadmisible del cehículo o incremento elevado de su tara, requiere la aplicación de métodos avanzados de cáculo en condicionaes dinámicas y bajo el efecto de deformaciones plásticas a gran escala. En estos puntos radica la principal dificultad por existir pocos datos disponibles del comportamiento de los elementos tabulares de la superestructura de este tipo de vehículos y de las diferentes configuraciones de sus uniones.
El autobús es el medio de transporte por carretera con el índice de siniestralidad más bajo, no obstante, todos los incidentes y accidentes en los que se ven implicados este tipo de vehículos tienen una elevada transcendencia social, debido al elevado número de personas que en ellos viajan. La alarma social todavía es mayor si el autobús implicado es un autobús escolar.
La industria de autobuses está sometida a amplias exigencias de seguridad, tanto por parte de la legislación como de los usuarios. Sin embargo, el esfuerzo por reducir los accidentes o las consecuencias de estos, cuando se produzcan, no puede ir tan sólo dirigido hacia la mejora del vehículo, aún reconociendo su importancia, sino que debe también incidirse en la mejora de la organización del transporte, de la infraestructura que necesita, de la formación del conductor y, algo que pasa desapercibido en más ocasiones, hacia el comportamiento de los propios pasajeros, de tal manera que sepan comportarse incluso en caso de accidente


