Espicha La espicha es uno de los principales exponentes de la cultura tradicional Asturiana como todos sabemos, formó y forma parte de nuestro tiempo, un pasado, el presente, y de un futuro venidero, como uno más del ejemplo de nuestras costumbres y tradiciones.
El mar Cantábrico proporciona una materia prima de la mejor calidad para una cocina del pescado en la que Asturias lleva fama merecida con platos tales como las sopas de pescado y de marisco, el besugo a la espalda, la merluza o la chopa a la sidra, la ventrisca de bonito asada, la rulada o rollo de bonito y, por encima de todo, la suntuosa caldereta costera, guiso licoroso de los mejores pescados y mariscos.
La primera autora en dar relevancia a la cocina asturiana fue la avilesina Josefina de las Nieves, cuyo libro «El ramillete del ama de casa» incluía el arroz con leche, los borrachinos, el pote, la fabada (denominada alubias con chorizo, morcilla y tocino) y la lamprea. Tras ella, en los años cuarenta y cincuenta vinieron las pioneras mierenses: Carmina Fernández y su «Moderna economía», María Luisa García con sus «Platos típicos de la cocina asturiana» y «El arte de cocinar», ambas publicaciones conocidas con el nombre de «El libro de María Luisa» y Pilar Campo Rodríguez con «Platos de Asturias». Tras estos «best sellers» de las recetas, la gastronomía asturiana vivió un «gran impulso» en los ochenta y noventa que ha llevado a la cocina regional «a encontrar unas señas de identidad propias y garantizadas».
Parece obvio que los platos más originales de cada región o zona van inseparablemente unidos a sus materias primas alimentarias más relevantes. En este sentido, las feraces tierras asturianas han sido tradicionalmente la mejor base para una huerta rica: patatas, cebollas, ajos, lechugas, pimientos, berzas, repollos... Aunque más destacables sean los arveyos (guisantes), los fréjoles (vainas o judías verdes) y en especial las fabes (judias de grano blancas). Estas son ingrediente fundamental del más universal plato Astur, La Fabada.
El queso es un elemento fundamental de la gastronomía asturiana. Se tienen testimonios de que en el ámbito rural la fabricación de quesos en otros tiempos era abundante y parte de la vida cotidiana. Esta era una producción familiar, resultado del exceso de producción lechera y destinada al consumo e incluso usada como medio de pago. Su comercialización se puede considerar más bien escasa. Ya Jovellanos en el siglo XVIII calificó los quesos asturianos como «muy ricos y regalados», asegurando que eran difíciles de comercializar, entre otras cosas, por los inconvenientes materiales para su conservación.
La principal bebida típicamente asturiana es la sidra natural que se elabora desde hace siglos en la región, enmarcada ahora, en una denominación de origen llamada "Sidra de Asturias". La sidra es el producto resultante de la fermentación alcohólica del mosto de la manzana, obteniéndose la bebida con una graduación de aproximadamente 4,5º. En el caso de la Sidra de Asturias, se utilizan manzanas de producción autóctona de las variedades Raxao, Xuanina entre otras. Las Manzanas se recogen después del verano, se prensan y se dejan fermentar durante unos 5 meses para luego embotellar la bebida resultante. En Asturias, el proceso del prensado de la manzana se denomina "mayar".
